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El sol dilata su pupila de crepúsculo

Por Noé Lima


Siempre que nos encontramos frente a un libro de poesía —sin importar su intención estética ni si se trata de un poemario unitario o de una obra articulada en torno a una temática específica— surge de manera inevitable una pregunta esencial: ¿qué es la poesía y cómo debemos aproximarnos a ella como experiencia de goce estético? La respuesta no se encuentra en una definición cerrada, sino en el ingreso al universo propio del autor, en esa babel del lenguaje donde el poeta despliega su singular manera de observar el mundo y de transmitir la emoción que le provoca aquello que decide poetizar.

El poeta parte del lenguaje común, pero no se conforma con su función utilitaria. Lo somete a un proceso de deslexicalización —en el sentido planteado por Carlos Bousoño— para alejarlo del uso cotidiano y cargarlo de nuevos significados. Así, las palabras dejan de nombrar de forma directa y comienzan a sugerir, a convocar zonas de resonancia emocional y simbólica. La poesía no describe: revela.

En La región del madero, de Américo Ochoa, esa revelación ocurre a través de la naturaleza. El paisaje no aparece como fondo ni como ornamento, sino como un interlocutor activo. Los maderos que deambulan por esteros, playas y ríos se convierten en imágenes centrales que articulan el discurso poético. En su deriva, cargan la huella del tiempo, del desgaste y de la memoria, y establecen un diálogo íntimo entre el lector y la experiencia del poeta.

El enfoque es claramente intrasubjetivo: el centro de gravedad se desplaza del mundo exterior hacia la realidad interior del autor, hacia sus estados mentales y su memoria. La naturaleza funciona entonces como una extensión de la conciencia; los objetos del paisaje no se contemplan desde afuera, sino que son interiorizados, asumidos como metáforas vivas. Los maderos errantes trazan una ruta poética donde el recuerdo encuentra forma y el pasado se deja decir en verso.

Como señala Dámaso Alonso, la observación es el hilo invisible que une al sujeto con el mundo, revelando sus múltiples rostros y transformándolos en imágenes y símiles capaces de producir goce estético. En esa observación atenta, la experiencia se vuelve poesía.

Dejemos, pues, que esos maderos continúen su viaje: que sigan rozando la espuma marina y golpeando las rocas de los ríos, que sigan acumulando sal, agua y memoria, hasta que su deriva se transforme, una vez más, en vida y en poesía.

Noé Lima, 7 de enero de 2026.

Americo Ochoa, El Salvador, 1960

Por Raymundo Calderón Morán, escritor salvadoreño.


Escritor salvadoreño-costarricense. Nació en El Salvador en el año 1960, en El Carmen, Departamento de La Unión. Emigró a Costa Rica por motivos del conflicto armado que se desarrolló en el país en la década de los 80’s. En Costa Rica encontró los espacios para dedicarse a su producción literaria,  poesía y la novela, asimismo al dibujo y pintura, y especializarse en el campo de la Edición. Por otra parte, en paralelo con sus actividades literarias, Américo Ochoa se formó en el campo de la docencia universitaria. Se graduó en Diseño Publicitario por la Universidad Continental de las Ciencias y de Las Artes, UCCART, por sus siglas, y a su vez obtuvo su Máster en Docencia por esta misma Universidad. Siguiendo el curso de su preparación académica Américo se doctoró en Ciencias de la Educación por la Universidad de La Salle, Costa Rica, con énfasis en Mediación Pedagógica y en la actualidad se desempeña como…

Dentro de su producción poética y narrativa destacan las siguientes publicaciones: A la hora del Sol (poesía, Premio Centroamericano ‘Juan Ramón Molina’, Editorial Universitaria Centroamericana, EDUCA, 1989), Equinoccio (poesía, Editorial Lunes, 1992), El Parnaso (novela publicada por la Editorial Arcoíris, San Salvador, 1997), Círculos Viciosos (poesía, Editorial Perro Azul, San Salvador, 2000), Los Bramidos del Toro (poesía, Editorial Arboleda, Costa Rica, 2010), Troncos de Mar (poesía, Editorial Arboleda, Costa Rica, 2014), Ángeles (novela, Editorial Arboleda, Costa Rica, 2018) y esta obre que hoy presentamos La Región del Madero (poesía, Ediciones El Pez Soluble, San Salvador, 2024). Además la obra de Américo Ochoa está consignada en diversas antologías de poesía centroamericana contemporánea y en sitios de internet de fácil acceso y en donde se puede consultar in extenso su obra literaria. Dentro de su labor editorial es miembro del equipo de Editorial Arboleda de Costa Rica.  


La obra que hoy tenemos el honor de presentar mi persona y el poeta ahuachapaneco Noé Lima titulada La Región del Madero fue publicada, tal como ya se mencionó, por Editorial El Pez Soluble de San Salvador y salió a la luz en el 2024, lo que nos indica que su publicación es relativamente reciente, y además, por otra parte, una obra de un salvadoreño-costarricense que está en el país para que esta publicación se conozca y difunda.


La estructura del libro está dividida en cuatro partes: Parte I: REGIÓN DE LA FLOR DORADA. Parte II: REGIÓN DEL TAÑIDO CARACOL. Parte III: REGIÓN DE HUMO. Parte IV: ROTACIONES. En otras palabras cada una de estas Partes aborda una temática específica que a veces puede presentar algunas variaciones. Lo ideal es intentar un comentario explicativo del conjunto de cada una de las partes del poemario, pero ello nos llevaría a extendernos y en razón de esto hemos preferido centrarnos en el análisis de una selección de sus poemas.  

 

Parte I 


REGIÓN DE LA FLOR DORADA


Esta Parte inicia con el poema De la era lluviosa. 

Sus elementos: Se espera la lluvia, las ráfagas, los vientos, la nube negra, la nube de mariposas huyendo a la montaña para que al final todo termine en oración.

Destaca el empleo de la metáfora como figura retórica entre lo real y lo imaginario: Ejemplo: Todo pasa y el patio revela un espíritu lechoso.

Entre otras metáforas de gran fuerza cerrando con un amarre muy propio de la devoción entre nuestros pueblos: la oración.


El poema Oración de la tormenta inicia centrándose en la deidad maya Chaac o Chaak, dios de la lluvia, el trueno y el agua, la agricultura y la vida con su símbolo demoledor el hacha-rayo, entre cenotes y cuevas. Chaak torcerá los ríos torcidos (figura parabólica, Dios escribe rectas en curva, la tierra y el cielo se juntarán), las venas y arterias de la tierra se abrirán. Chaak es bueno, es dulce, se destaca el lado positivo del dios. En un segundo momento hay un cambio de deidad, ya no es Chaak es Hurakán (dios creador del viento, el fuego y las tormentas. Hurakán es el corazón del cielo, la furia de la naturaleza y de la creación misma). Estamos ante una fuerza cósmica, una fauna entera (venados, tortugas, loras, bisontes, coyotes, la danta), se ensancha la naturaleza (Todo pasa hasta que el bosque  montaña adentro desata su brillantez de humedades. La hoja en reverencia de humildad se inclina y agradece la verdad del agua). 

Metáfora: Ahí va el venado con sus astas de relámpago púrpura.

En un tercer momento se apacigua el aguacero, se apaciguan los dioses, Chaak y Hurakán, la tierra levanta su manto de humus, nacen hongos en el madero, hay metamorfosis.

Difrasismo: Hongos del sendero-sedimento.  


Hoy nada se parece a Chaak mool.


En los códices o libros de los antiguos mexicanos, junto a sus pinturas y escritura jeroglífica, convivían el canto y la poesía. Se hacía uso del ‘Difrasismo’, es decir, vocablos pareados, sobre todo muy abundantes en la lengua náhuatl con la finalidad de crear un nuevo concepto estético, racional o espiritual, ejemplos, pájaro-flor, flor-canto (xóchilt in cuicaltl), luna-mujer, serpiente emplumada, etc. Era muy frecuente también el uso de las metáforas, sobre todo en referencia a flora y fauna, las expresiones paralelas para reiterar ideas, el ritmo y la medida se manejaban al son de la música (huehuetl, ocarinas, teponaztli), con diversos géneros de composiciones y palabras compuestas.


Otros poemas que se mueven en esta misma línea lo son: Monarcas, que hace alusión a las mariposas Monarca que anualmente emigran desde el norte frío de norteamérica hasta el centro de México, específicamente Michoacán, viajan centenares de kilómetros en ese ciclo migratorio. Región del madero, descripción vívida de los diversos elementos del mundo natural: el viento, el bosque, la niebla, las semillas, hojas, cáscara y raíces, olor penetrante a madera (reino del madero) y luego su absorción por la misma naturaleza: hongos, humus, nacimiento (El imperio verde en el olvido). La región de Lagunas es lo líquido, el mito aún viviente entre los montes (duendes y las aguas misteriosas). Aparece otra deidad maya Itzmná (deidad del cielo, la escritura y el conocimiento, el calendario y la agricultura), hay un personaje humano, Miguel, que se desplaza en la Región de Lagunas sobre una barca- tarde (difrasismo).



Parte II 

REGIÓN DEL TAÑIDO CARACOL

Región de la Niña y de la Mujer


Difrasismo: mujer-luna/sombra-luna/alma-luz

Metáfora: La luz que se avecina las convierte en talismán del día.

La mujer-luna busca verdades en la concha.


PARTE III 

REGIÓN DE HUMO


Contiene:
Del caballo persa y su tarde amarillenta (espejismo, celaje, galope y sed, viaje a la certeza del bebedero). El desierto.

Avatar del puerto (avatar, un maestro, un patriarca, una sabiduría en persona).


PARTE IV 

ROTACIONES

Del niño y su trompo


Primera vuelta

El niño, la cuerda, el trompo (látigo del giro que lanza la lanza y baila, retruécano).


Segunda vuelta

La segunda vuelta ya no es el trompo, es la vuelta de la vida que cambia como un camaleón (como suele decirse como un camaleón).

‘El fin cada cual cambia de color 

en el dulce parrón de cada vuelta

al final de cada tarde’.


Vuelta del trompo 2

El tiempo del planeta gira, gira, el barco de la vida tira anclas, pero no atraca

La clavija del empalamiento, alusión a Gaza y Morelos (‘se tuercen los huesos, la columna, las almas, los caminos, las rutas de lo humano’).


Bajo la lluvia (con Atty)

La niña y la lluvia, baila el son de su música, La lluvia es música (qué fervor el que se siente cuando se escucha el canto de la lluvia): dormir con la lluvia, soñar con la lluvia, despertar con la lluvia.

Difrasismo: agua-tierra.

Del avatar y la edad del frugal

Trabajo, búsqueda del reposo, luego vuelta al trabajo.

Giro de los trompos (el trompo es el tiempo cuando gira), ciclo de los tiempo (la semilla vuelve al semillero, al origen). Te sentaras de nuevo tal vez por última vez en esta vida de campo y volverá de nuevo la semilla a l semillero.


Avatar del silencio

El silencio es bueno y sutil, es un acto vital. ‘El silencio trae diluvios, fríos agostos y canículas’. El tiempo camina en el silencio, los hombres en la algarabía. El silencio traerá mejores días.

Elogio del Silencio: 

Masferrer. 

‘Nuestra palabra de hoy será la cadena de mañana’.


A trote, a galope tendido 

Doy mi reino por una infancia, el caballo de la infancia era u caballo de viento, volátil, mío.

Los caballos de los héroes, Alejandro, Carlo Magno, Don Quijote, otros.

El caballo compañero del hombre a través de los tiempos.


Oración del Bosque

Incendios forestales, ‘hoy mueren árboles, montaraces, a lo lejos suenan los tambores...


Aves de humo 

(Los que se van), aves migratorias (azacuanes) y su bitácora de vuelo.

Los que van por el Darién (Panamá), los que se extravían, han perdido todo, incluso el camino de regreso.


A dónde llegan

Urbes extrañas, el jornal interminable hasta la muerte.


Caverna (del mito) 

Aquí hay sombras, ataduras, cadenas grilletes, cicuta.

Afuera: días sin nombre, brillantez (los maderos y los hongos. Un sol.)

Mito de la caverna de Platón (filósofo griego)


De lobos

Epígrafe: El hombre es un lobo para el hombre (T. Hobbes)/Leviatán

El hombre es bueno por naturaleza (J. J. Rousseau). 

La sociedad lo corrompe.

Lobos devorando, tienen sarna, locura. 

A su espalda bufa la jauría.

Difrasismo: peces-cometa y soles.


Recursos literarios empleados por el autor:

Metáfora: construcción figurativa entre lo real y lo imaginario. 

Abundan en el texto.

Devolvió todo antes de irse incluso la joya celeste de su ombligo.

La niña con sus manos de viento corre.


Parábola: enseñanza, verdad oculta. 

Poema Caverna (del mito). 

Poema De Lobos


Difrasismo: vocablos pareados con la finalidad de crear un nuevo concepto.

Sendero-sedimento/astros-rubí/mujer-luna/sombra-luna/alma-luz/agua-tierra/peces-cometa.

Retruécano: contrastes de significado para generar una reflexión o una antítesis: (látigo del giro que lanza la lanza y baila).


Aliteración: Reiteración consecutiva de un único fonema o bien de fonemas parecidos.

Cansada descansada. 

Un día ella era la nube otro día era la era corriendo bajo la lluvia.


Verso libre y lenguaje figurado.


VALORACIÓN PERSONAL


La obra La Región del Madero del poeta y artista Américo Ochoa representa una recreación magistral de diversos mundos. Uno de ellos alumbrado por el espíritu de dioses mayas (Chaak, HuraKán, Itzmná), el agua reflejada en la lluvia, la tormenta, la laguna, lo mitológico representado en los duendes, la fauna entera y la flora, las mariposas migratorias (monarcas), la naturaleza plena, la música que es una manifestación del arte humano: atabales, flautas, sonajas, ocarinas. Este es el eco verde de un mundo que se va sucediendo, va cambiando cuando el madero después del paso de la tormenta, se convierte en aroma terrestre, coge un olor a tierra, a humedad, se convierte en humus y brotan los hongos. Se hace inevitable la metamorfosis, la transformación y lo verde parece caer en el olvido.  Paralelo a este mundo se hace presente el de la niña y la mujer, el de la mujer-luna, la luna siempre es mujer, vive de noche, a veces es sombra-luna cuando se produce un eclipse, cuando se produce el hito que su alma es robada por la luz (alma-luz). Todo este tránsito se genera cuando el caracol sopla, se escucha al colocarse sobre su corazón un retumbo primitivo, el zumbido del mar inescrutable y se termina cayendo sobre su brisa submarina. La niña y la mujer buscan sus verdades en la concha, en el tañido del caracol hasta un nuevo eclipse.


Estos mundos o regiones conectan con otros mundos, cual aquel que lleva a que todo se disipe porque todo es Humo, sucede cuando el caballo galopa y se pierde en el desierto, sucede cuando nada se puede presagiar y lo que acontece termina por esfumarse, se hace nada, humo, anti historia. Los sucesos de la vida quedan envueltos en algo no muy claro, en un espejismo después que se dieron los acontecimientos. Esto nos lleva a las Rotaciones, a los giros inevitables a los cuales todos estamos sujetos y la mejor figura que emplea el poeta Ochoa es el trompo, juguete divino de nuestra infancia que girándolo con nuestras manos no sabíamos que representa las vueltas de la vida (vuelta del trompo 1, vuelta del trompo 2, vuelta del trompo …, y así hasta el infinito), hasta quedar desinflamados de las asperezas de la vida (se tuercen los huesos, la columna, las almas, los caminos, las rutas de lo humano). Entre estas rotaciones ejemplares nuestro poeta alude a la vida sencilla (la niña y la lluvia que baila el son de su música, el fervor de la lluvia), del eterno retorno (y volverá de nuevo la semilla al semillero), el elogio del silencio (el silencio es bueno y sutil), el silencio es un acto vital. El correr del tiempo se desliza en el silencio, el pulular del hombre en la algarabía. Suena esta parte al Elogio del silencio que hace muchas décadas escribiera don Alberto Masferrer. 


Se entrecruzan entre estos mundos temas cruciales: los grandes incendios forestales (hoy mueren los árboles, a lo lejos suenan los tambores), las aves de humo (los que se van, los migrantes y por qué se van), los que van por el Darién (Panamá), los que van del Triángulo del Norte hacia…, los que se extravían, han perdido todo, el camino de regreso, las misteriosas aves migratoria (azacuanes) rodeando la partida y luego a donde llegan nuestras gentes. Llegan a urbes tan extrañas como sus destinos para terminar sus vidas interminables en interminables factorías. Describe nuestro poeta El alza del vuelo, ese vuelo extenso que vino a cambiarlo todo, parece que ya es tarde porque es un vuelo extenso, largo amplio que ha venido a cambiarlo todo.


Estas Rotaciones al final del libro aparecen como preocupaciones existenciales, parábolas que quieren enseñarnos algo o mucho, ejemplo en qué caverna oscura vivimos hoy donde lo que abundan son las sombras, la gente no se conoce, la humanidad se atropella, sus ataduras y cadenas parecen risas fantásticas pero sin vida, es que el poeta nos está diciendo que vivimos entre lobos hambrientos y rapaces, donde el hombre es el lobo del hombre, donde seguimos en la caverna, en las sombras, en la oscuridad, hay una enorme jauría de depredadores, con colmillos muy feroces, pero fuera de la caverna hay luz. Hay un sol. Hay brillantez, maderos y hongos.


La obra en general suena fresca, dócil, nutrida de naturaleza, reflexión, futuro, enhorabuena para nuestro poeta y amigo.

          

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